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  • Jaume Feliu

Alucinógenos y venenos

Actualizado: 26 de ago de 2018

Peligrosas pócimas para huir de la realidad.


El ansia de explorar dimensiones desconocidas, ya sea para descubrir el secreto de la propia vida o  solo para huir de una mísera existencia, ha empujado al hombre a usar substancias que provocan sensaciones que oscilan entre los sueños, las pesadillas y la realidad.


El efecto que producen estas sustancias depende de la dosis administrada ya que la misma planta puede ser medicina, droga o incluso veneno. En definitiva, los alucinógenos, no son más que venenos en pequeñas dosis que poseen una característica común: su consumo causa adicción.



Un ejemplo típico de ello es la cicuta, aún que uno de los medicamentos más comunes hasta el siglo XIX fue el láudano, licor a base de resina de opio aromatizado con azafrán canela y clavo, macerado en alcohol.

Debido a sus efectos sedantes se convirtió en la panacea de todos los males, creando una fuerte adición a los enfermos. El láudano se extrae de la adormidera, planta que produce efectos sedantes, calmantes y estimulante del sueño.

Las cabezas de adormidera se ponían bajo la almohada para que los niños durmieran.

En el siglo XIX los fumaderos de opio eran muy comunes en China y su contrabando protegido por Gran Bretaña. 




Pero los auténticos "Borgia" del reino animal son las serpientes venenosas. La mordedura de las especies más peligrosas provoca una muerte lenta y horrible. Resulta difícil creer que Cleopatra tuviera una muerte tan atroz .

En el noreste de Italia se prepara un licor con una víbora en el interior. Esta se sumerge viva en alcohol, durante las convulsiones mortales expele su veneno que, según se dice, transforma el licor en una panacea para los dolores reumáticos, es un eficaz reconstituyente e inmuniza contra la mordedura de la víbora. Para matar a alguien basta con hacerle un corte con una hoja o pincharle con una punta untada con los venenos mencionados.

A continuación detalló los venenos que actúan por inyección en sangre. La escolopendra, los escorpiones, la viuda negra u hormiga bala... una sola gota de sustancia tóxica de la viuda negra puede matar a un elefante. También el  sapo segrega de sus glándulas cutáneas una potente toxina. Menos tóxica pero muy dolorosa es la picadura de la tarántula... puede ser que el famoso baile napolitano la tarantella está inspirado en los saltos y convulsiones que provoca su picadura.

Se crearon hermosas joyas que ocultaban la muerte bajo sus preciosas piedras, que se podían llevar puestas sin levantar sospechas. Al parecer los Borgia llevaban en sus anillos arsénico en polvo.

Entre los vegetales exóticos, la planta del Rosario, produce el veneno más tóxico que se conoce; debe su nombre a los indígenas de América del Sur, confeccionaban sus collares y rosarios con sus vistosas semillas rojas y negras, basta con ingerir una de estas para morir sufriendo horribles tormentos. Hasta el siglo pasado, su valor en el mercado negro era superior al del oro.

También en el mundo animal encontramos criaturas muy venenosas.



Los Medici o los Borgia hicieron del envenenamiento un arte gracias al cual resolvían interminables

guerras por el poder. Alquimistas expertos eran contratados para perfeccionar y elaborar nuevas sustancias. De la nuez vómica y del junco se obtuvieron la estricnina y el cianuro, y de ciertos metales, el arsénico.

Se buscaba también en el mercurio y en ciertos sulfatos, la fórmula del veneno que matará de forma instantánea sin dejar rastro. Cuando se obtenían resultados satisfactorios, los mismos investigadores eran eliminados a fin de que nadie más conociera la fórmula. Cualquier momento podía ser oportuno para llevar a cabo el envenenamiento.

La cicuta es un veneno usado desde la antigüedad para los condenados a muerte como fue en el caso de Sócrates. Durante la inquisición después del auto expiatorio algunos verdugos misericordiosos suministraban cicuta a los condenados para acabar con sus sufrimientos...




Tras la delicada belleza de las flores de digital y de acónito, se oculta la muerte, la infusión de estas flores es sumamente virulenta. Víctima de ella fue el padre de Hamlet, su hermano se la introdujo en el oído mientras dormía.

La edad de oro del veneno, fue el renacimiento, las familias nobles italianas  lo usaban a discreción. Se cuentan casos de envenenamiento que se manifestaban después de un mes, cuando ya muchos órganos de la víctima habían perdido definitivamente sus funciones.

Mucho más rápida es la infusión de aceite de sabina que era usada como abortivo. Causaba una grave congestión de vientre, daños a las parturientas e inclusive la muerte. En el mejor de los casos solo provocaba el aborto.


Agrostemma githago, la neguilla. Crece habitualmente en los campos de trigo.

El envenenamiento por el consumo diario de pan preparado con harina de neguilla es más sutil, pero también más arriesgado, pues requiere una gran constancia y su administración debe ser continua. A este se le pueden añadir semillas o bayas de acónito, belladona, phytolacca, y brionia que le proporcionarán un aspecto más apetecible.


Tendríamos que plantearnos cuántas muertes "naturales" a lo largo de la historia, en realidad, fueron sufridas por envenenamientos.

La neguilla es usada hoy como antihistamínico, el mejor remedio homeopático es la disolución infinitesimal de los mejores venenos...



En las plantas como en todo en la vida, hay alegrías y disgustos, soluciones y errores; nada es tan solo lo que parece, ni el ser humano se escapa de esta norma.

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