SOBRE NOSOTROS

La Arqromerterapia nace de la observación, sencillez y la íntima necesidad de no dañar.

Es fruto de la búsqueda de una mejora en la calidad de vida de cualquier paciente que no encuentra alivio ni curación.

Nace del estudio de muchas de las técnicas naturales

DIRECCIÓN

+34933 071 364

 

Carrer de Pallars, 272-274 bajos

08005 Barcelona

info(at)arqromerterapia.com

  • Grey Facebook Icon

PROTECCIÓN DE DATOS

  • Jaume Feliu

Energía de la creación

Los ermitaños, los anacoretas, el mismo Moisés en su búsqueda de las tablas de la ley, buscó la soledad como medio de arreglar sus problemas...


¿Es la soledad el estado ideal para la felicidad de la persona?


La soledad es una percepción subjetiva, un sentimiento que provoca el cerebro, que a su vez genera pensamientos y con ellos otros sentimientos. Sabemos que la soledad no deseada, afecta al sistema cardiovascular y con ello a la presión sanguínea.

También existen estudios que advierten de que las personas solitarias en general viven menos tiempo y con más problemas de salud tipo diabetes, tensión alta, colesterol, triglicéridos, ictus, infartos y demás.


¿Cual es el mecanismo que lleva al solitario a estas enfermedades e incluso al Cáncer?


En primer lugar debemos explicarnos. No es lo mismo "buscar” la soledad como hacen los ermitaños, los cuales suelen ser longevos y de gran fortaleza, a la persona que está sola porque la sociedad no la acepta, y ella por sí misma no encuentra el camino para integrarse y estar en sociedad.


Si te sientes solo y feliz, no tienes ningún problema. Pero somos un animal social al que no han enseñado a estar solo y en el que si la sociedad lo relega al ostracismo, se le enciende una alarma importante a través de un circuito eléctrico que tenemos en el cuerpo. Con la soledad y el rechazo se activan los mismos circuitos que con el dolor físico.


En muchísimos casos, la soledad no está detectada ni por el propio individuo, el simple hecho de vivir en un núcleo familiar, tener un empleo digno, y un grupo de amigos, no significa que no estemos solos; cuántas fatigas crónicas, fibromialgia, dolores, y depresiones, no están enmascaradas en un individuo que se siente solo en medio de la gente. Si nadie en casa comparte su forma de pensar, si en el trabajo no es más que un número y con los amigos no hace más que seguir al líder, nos encontramos con un gran solitario que vive inseguro en medio de una multitud.


La inseguridad aumenta el nivel de cortisol, mecanismo de alerta ante el ataque inconsciente al que nos empuja la sociedad actual que nos obliga a buscar bienes materiales, nuevas experiencias, nuevos contactos… y con ello ¿que conseguimos? Sentirnos más solos y más infelices.


Cuando aumenta el nivel de cortisol de forma no controlada aparece la enfermedad y la depresión, si a esto le sumamos la "falta de tiempo" tan corriente hoy en día aparece el estrés crónico y la lista de pastillas para tomar " de por vida".


Reflexionemos; Una cultura basada solo en los derechos individuales como la nuestra, no nos lleva a una armonía personal, porque quien está educado en el convencimiento de que tiene derecho a todo, siempre encuentra motivos para estar frustrado a la espera de Mil y una cosas que nunca consigue del todo. Todo esto lo hace sentirse desgraciado porque pendiente de la vorágine de los acontecimientos pierde el control de su propia existencia.

Como padre de dos hijos ya adultos y abuelo de sus hijos, soy consciente de mi tendencia a "dar", dar amor, cariño, dinero, tiempo, y es por esto por lo que decimos todos, o casi todos los padres que lo mejor que hemos hecho en el mundo, ha sido tener hijos.


La sociedad actual basada en la reclamación continua de derechos, nos condena a quejarnos de todo y por todo ¿Los culpables? Evidentemente nosotros no, los otros, ¿Qué otros? El empresario, los amigos, el teléfono, el ordenador, la familia, los abuelos… y un largo etcétera.


La sociedad actual pasa el tiempo entre luchar, reclamar, trabajar, atesorar, criar... pero nadie o casi nadie recuerda ni por un momento el principio por excelencia del ser humano...

DAR, DARNOS A LOS DEMÁS, TENER BUENOS SENTIMIENTOS, HACER BUENAS OBRAS, DAR TIEMPO, DINERO, ESFUERZOS…


Esto quedaba muy bien en clase de religión de pequeños. Cuando abandonamos las prácticas de ella o ellas (todas insisten en el dar) por creerlas ya obsoletas, el dar se ha convertido en muchos casos como una forma de "epatar" socialmente para que vean lo buenos que somos y sacar algún beneficio de paso.


Cuando llegamos a la vejez, la ternura que nos causan los nietos nos hace que, de forma instintiva, nos esforcemos a, hacer aquello para lo que hemos sido instruidos... TARDE…


Una sociedad no está regida por abuelos y estos simplemente "barren para casa" a favorecer a los suyos y montar el "búnker inexpugnable" donde defender a la familia.

¿Todo el mundo es así? Afortunadamente no, aún existen una gran cantidad de personas que trabajan para y por los demás, pero recordemos que las máximas de las reclamaciones y de las quejas no deben imperar en el mundo; que el que "da" humildemente y es buena persona, no lo hace por tonto o por corto de luces, lo hace porque siente profundamente la energía de la creación que nos lleva a compartir nuestras cosas y a perdonar al que, deslumbrado por riquezas que no podrá llevarse a la tumba, enseñándole al mismo tiempo para lo que fuimos creados…


Volviendo ahora a los inicios...¿Estáis viendo lo fácil que sería, crear un entorno mejor y ahorrarnos la mala salud y las pastillas crónicas?


Prueba un día que tengas, dolor, mal humor o cualquier miseria de las cotidianas y haz una buena acción, nada por encima de tus posibilidades, por supuesto nada que sea público y notorio, puede ser algo material que alguien necesite pero si no tienes aquello en el momento ofrécele simplemente un abrazo. Verás que a ti te bajan tus cuitas y que a la otra persona le pasa lo mismo; por esto ya simplemente por esto, este artículo se llama así energía de la creación.

127 vistas