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  • Jaume Feliu

Sant Jeroni

La cima de Sant Jeroni está en la confluencia de los límites de los términos municipales de El Bruch en la Anoia, de Marganell del Bages y de Collbató en el Baix Llobregat. Las tres comarcas confluyen para hacer este magnífica "montaña serrada" la más alta de todas (1300 metros aproximadamente).



Sant Jeroni Montserrat (Creative Commons)


Desde lo más alto, en días claros, podemos ver a lo lejos Mallorca y Menorca, gran parte de los Pirineos, así como una gran porción de Cataluña.

En esta montaña existía una ermita, que desde siempre había sido la más alejada y alta del monasterio. Según el abad Pedro Burgos (1512-1536) "no siempre estaba habitada" por las condiciones duras del lugar. La ermita original tenía dos cisternas y al estar deshabitada se fue arruinando hasta que se reedificó en 1590. La construcción del oratorio fue posterior en 1677 fue destruida en el siglo dieciocho. En el año 1755 volvía a estar habitada y sufrió una nueva rehabilitación entre los años 1781-1785.


Los franceses destruyeron la ermita en 1812 y ya no se reconstruyó más. En 1891, cerca de la antigua ermita se hizo una capilla destinada a Sant Jeroni que es el edificio actual. En el siglo veinte en donde había estado la ermita, se construyó un restaurante, pero este también fue pasto del paso del tiempo y de la destrucción, parece como si este lugar sea reservado por el propio Sant Jeroni, para "toda la humanidad" para que todo el mundo, clérigos, ricos, pobres, comerciantes, creyentes o no, con un poco de esfuerzo podamos acceder a disfrutar de él, contemplando y vibrando todo lo que hay allí sin cortapisas ni comerciales ni anacoretas.


El acceso a Sant Jeroni se puede hacer desde varios caminos, el más reciente y el más utilizado por las gentes que lo visitan es el que pasa por coger el Cremallera que va a Sant Joan y desde allí llaneando en parte, ascender a la cima; la parte fácil es la que llega hasta la capilla, a partir de aquí coinciden algunos caminos en el tramo final. Partiendo de la capilla subiremos de 100 a 120 empinados escalones hasta llegar a la plataforma que constituye la cima del monte (Por suerte estos últimos están provistos de una oportuna baranda para los que tengan vértigo).


Si al bajar deseamos ver más, veremos que de la capilla sale un camino a la derecha que lleva al Mirador del Moro en el que aparte de maravillosas vistas podemos apreciar los restos del antiguo funicular, los del restaurante y un helipuerto.

La montaña del Moro, con su característica forma cónica es visible desde muchísimos lugares (altura 1206,2 m). Su ruta por la cara sur es quizá la primera que se escaló en Montserrat y fue el 21 de septiembre de 1851 por Josep y Francisco López.

Aunque veamos a lo lejos estas cimas poco arboladas, no dejan de tener en sus caminos y senderos, en zonas poco frecuentadas, abundantes zorros, jabalíes, cuervos, halcones y demás animales propios del llamado "Montserrat salvaje". Es fácil perderse en ellos y desaparecer por sus accesos y caminos.

Particularmente, el camino que yo prefiero es el más antiguo; para acceder a él, debemos ir a la conocida Plaça del Mató donde antaño se vendían quesos y requesones. Desde el fondo de esta plaza parten unas escaleras, que pasando al lado de una fuente, nos va llevando escalón a escalón (más de 2500) a nuestro objetivo.

Por el camino vamos viendo los interiores del monasterio que poco a poco va quedando a nuestros pies y las vistas van siendo excelentes. Los escalones durante la primera media hora son realmente empinados, pasamos por una zona especialmente emblemática, conocida como "el paso de los franceses" recuerdo de la batalla del francés en Montserrat. En este enclave los escalones están totalmente encajados entre las rocas.


Siguiendo camino, poco después, llegamos a la ermita de santa Ana, la más cercana antiguamente al monasterio, fue edificada el año 1948 por el abad Cisneros, fue destruida por los franceses en 1812. Durante mucho tiempo esta ermita fue como la "parroquia" de las otras 12 ermitas de Montserrat, y en ella se reunían todos los domingos para la Santa misa todos los eremitas.


Seguimos nuestra ruta ascendente, ahora más suavemente, hasta llegar a un bosque de encinas llamado el pla dels ocells, lugar de remanso de paz en el que disfrutaremos del canto de los pájaros y los sonidos de la naturaleza. Pasados unos minutos veremos la desviación a la derecha que lleva a la Miranda de Sant Antoni en donde apreciamos una vista espectacular y las montañas conocidas como el Cavall Bernat y la Panxa del Bisbe.

Poco a poco vamos dejando ya lo llano y subimos una pendiente más dura con escalones más empinados hasta confluir con el anteriormente descrito camino moderno que viene de San Juan y desde allí haremos el ascenso ya descrito al principio.


Mi consejo es hacer el descenso por San Juan, y bajar con el Cremallera, o por el camino amplio a pie que lleva cómodamente al monasterio.